Cuando te levantes cansado de vivir, vacío y pienses atarte una cuerda al cuello y acabar con todo, recuerda. La vida es un regalo maravilloso, lucha por lo quieres y cambia lo que no te gusta.

viernes, 1 de febrero de 2013

Capitulo 1.

¿Os habéis dado cuenta de que nadie recuerda el momento en el que nació? ¿Será que es tan doloroso que se elimina? ¿Que será más doloroso, el momento en el que salimos por la vagina de la que nos tocó que fuese nuestra madre o la vida misma, los acontecimientos desagradables que nos ocurren cuando empezamos a tener conciencia?

Mi nombre es o era, mejor dicho, Kaia. Kaia Hestoon. 

Había trascurrido el verano del 2003, creo. Era Septiembre pero ya no recuerdo el número del día. Era el primer día de clase, las temperaturas ya habían descendido y el viento cada vez traía más la sensación de otoño. Bien, yo no tenía nada en contra del Otoño, bueno, no tenía nada en contra del mundo, la gente me quería y yo quería a la gente, en la justa medida. Debía de tener 13 años todavía, a punto de cumplir los 14. Ese día estaba convencida de que seguiríamos los de mi clase del año pasado, juntos. No me equivoque. Era genial, según mi punto de vista, hasta que, cuando entre en la clase y todos estaban ya sentados con respectivos sitios escogidos, le vi a él. Estaba apartado, sólo, en la esquina más distante de la clase. Bien, no me fije demasiado en él, en esos momentos de mi vida era bastante vergonzosa, pero debía sentarme a su lado, ya que era el único sitio que quedaba libre. Nos estaba repartiendo él que nos había tocado de tutor, un papel con el horario, las actividades previstas para este y demás cosas. Recuerdo las palabras del profesor: ''Espero que hayáis traído un bolígrafo, porque eso significa que empezaréis con buen pie, tomad los siguientes apuntes...'' Creo que en ese momento solté un alarido o un 'joder'. Así que, sin mirarle a los ojos, torné la cabeza hacía mi nuevo compañero y con voz entrecortada le pregunté si tenía un bolígrafo, su contestación fue: ''Puedes coger el mío, antes de entrar por esa puerta tenía claro que no iba a empezar bien el curso, así que no lo necesitaré. Tómalo.'' Me lo tendió y aunque quería decirle que escribiese él, ya lo tenía en la mano antes de darme cuenta y simplemente, solté un seco gracias. Aquellas palabras, hicieron que quisiese saber más de él, que sintiese un interés que nunca había contenido en mis pensamientos por otra persona. Quería preguntarle su nombre, de donde era, que le gustaba hacer. Quería conocerle. Pero no hablamos más ese día, ni ese día ni las semanas que vinieron después. En cuanto sonaba la campana salía corriendo y no sé donde se metía. Nunca lo supe. Y por el resto del tiempo, no me atrevía a hablarle. Hasta aquel día de Diciembre...

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